Gandia Blasco

Sánchez Plá es distribuidor de productos Gandia Blasco y Gan Rugs

Gandia Blasco muebles
¿De qué sirve haber llegado a un centenar de países, tener tiendas y showrooms repartidos por el globo si cuando te miras al espejo no sabes de dónde vienes? Si algo tiene siempre presente Gandia Blasco es su biografía. Se reinventó tras una andadura de cuatro décadas (de principios de los 40 hasta finales de los 80) en la fabricación y exportación de mantas de calidad. Con este bagaje le dio una vuelta de tuerca al negocio sin traicionar sus raíces.

La apuesta en aquel momento era de alto riesgo: diseño contemporáneo. Fiel a su origen, creó líneas de textiles para el hogar, incorporando el mundo de la alfombra. El énfasis lo puso en la búsqueda de un lenguaje nuevo y personal mediante el buen diseño. A mediados de los 90 la empresa Gandia Blasco debutó por sorpresa en el ámbito del mobiliario de exterior con Na Xemena, una pequeña colección que dejó estupefactos a todos. ¡Nadie la entendió! Pero era cuestión de insistir, insistir.
Sigamos ahora con el tema de la memoria y una de las maneras más inteligentes de preservarla: la arquitectura. El edificio sede de Gandia Blasco habla de eso, de expresar los valores mediante la arquitectura. Pero sobre todo habla de la capacidad de detectar esos valores, recuperarlos y potenciarlos. No basta con mirar, hay que saber ver. Y actuar bien.
Iniciada su construcción en 1941, en pleno núcleo urbano de Ontinyent, este edificio era percibido –si lo era- como el intento de un discípulo del racionalismo de dejar una pieza con carácter en la escuálida arquitectura española de la posguerra. Con la rehabilitación se han puesto alas y pautas de poema visual a una misma ventana que, antes de esta intervención, se repetía sin la menor chispa a lo largo y alto de la fachada. Ahora en cambio excita la curiosidad: algo se está cociendo dentro de la Casa…
La simple decisión de ampliar los lados del rectángulo ha reconducido el guión al argumento esencial en la arquitectura, el juego de la luz. La luz es también el pilar sobre el que descansan las narrativas de Gandia Blasco: espacios luminosos y fluidos, líneas esenciales, con alegría, sin severidad. ¿No es precisamente esta concepción vitalista del diseño, y esta manera indolente y risueña de entender la belleza lo que ha hecho de esta marca una de las favoritas en la escena internacional? Pero cuidado, llegar a la simplicidad no es tan simple como pueda parecer. No vale ser simplones.

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